UN RINCÓN DE LA COSTA VASCA

El pasado año visitamos un lugar tan cercano como espectacular.

Este lugar se encuentra en la costa vizcaína. Concretamente entre los pueblos de Bermeo y Bakio, tan sólo a 35 kilómetros de Bilbao.

Un islote rocoso unido por un formidable puente, tiene un nombre curioso: San Juan de Gaztelugatxe.

Visto desde la costa, el sendero que lleva a la cima, parece un delicado cordón que asciende hasta un edificio macizo en la cúspide del islote.

Aparcamos el coche en un aparcamiento que se encuentra a unos metros de la entrada. Para acceder tienes que tener una entrada y pasas por un lector de QR. Os recomendamos que saqueis vuestras entradas con bastante antelación porque hay plazas limitadas para visitar este lugar.

Al pasar el control el nombre de este lugar da vueltas en mi cabeza y decido preguntar a uno de los empleados que están en el control. Me comenta que la ermita está dedicada a San Juan Bautista. La primigenia ermita se construyó en torno a los siglos IX y X. Gaztelugatxe, ¿que significa,? Pregunto. Me dice que proviene del Euskera y significa castillo o peña difícil de conquistar.

Me intriga lo de „dificil de conquistar“ y miro en internet mientras desciendo por un camino angosto de tierra entre árboles y arbustos.

Leo que ha sido un bastión importante en la defensa de la costa vasca frente a ataques de piratas y de corsarios incluido el celebérrimo Francis Drake. Sin darme cuenta estoy a punto de atravesar el imponente puente de dos arcos.

Me detengo en medio y mi vista se va hacia el fondo de ese mar Cantábrico que lame las rocas que configuran la base del puente.

Mi imaginación comienza a desarrollar batallas navales desde ese lugar. Gritos, ruidos de otras épocas y otras gentes. No me extraña que lo escogieran para rodar Juego de Tronos… Los gritos, estos sí, de los visitantes que están en ambas direcciones me devuelven al momento presente ante mi hay una finísima escalinata de 241 escalones que conducen a la cima me armo de ánimos, pues hace bastante calor, y comienzo el ascenso. Por el camino me topo con gentes que bajan, algunos con sus rostros empapados de sudor y rojos como tomates.

Sigo mi camino haciendo paradas para contemplar las vistas desde allí arriba y ya está ante mis ojos una construcción maciza como una fortaleza, es la ermita de San Juan.

La rodeo desde un lado y después alguien comenta, que hay que tocar la campana tres veces y pedir un deseo. También comentan que el 24 de junio se celebra una romería en honor de San Juan, que según cuenta la leyenda. dejó dos huellas en este islote.

Y como todo lo que sube baja, inicio el descenso de este lugar mítico. Peldaño a peldaño se aleja la ermita en lo alto. Sin darme cuenta estábamos en el punto de partida, el control de acceso a este imponente lugar. Miré hacia lo alto y se me escapó un „agur,laster arte San Juan de Gaztelugatxe“

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