Sea como fuere, cuando alguien te invita a cruzar una frontera, debes preguntar a dónde, con quién y cuánto tiempo, además de otras cosas cruciales para saber si el destino te abrirá la mente o te conducirá a una estación mejor. ¿Viajamos?
El último viaje a Braganza en Portugal ha sido un descubrimiento. Hicimos un viaje de amigos a esta localidad lusa y sus alrededores y disfrutamos de una ciudad tranquila, con atractivo turístico y con unos alrededores que invitan al descanso. Nos quedamos con la grata impresión de visitar un sitio donde no veíamos demasiados turistas y nos prometimos volver algún día.
Viajábamos desde Valladolid con dirección a Zamora, con la preocupación lógica de desconocer si había que pagar autovía. Nos encontramos con que, desde hace tiempo, la autovía que conecta España y Portugal a través de la A62 en España y la A4 en Portugal, ambas sin peaje. Aunque no es necesario en este caso disponer del “Vía T”, siempre es una ventaja disponer de este pago automático en las autovías o autopistas de peaje.
Una vez llegamos a Braganza, aparcamos cerca de una catedral moderna, la Catedral de Nuestra Señora de Braganza, inaugurada en 2001, diseñada por Vassalo Rosa y primera catedral construida en el siglo XXI. Es común la presencia de autocaravanas en este espacio pues hay suficiente parking para los vehículos.
De ahí es posible bajar a la ciudad en poco tiempo y estar en 15 minutos en la plaza mayor, donde se sitúa la Iglesia de San Juan Bautista. Así mismo, es posible hacer una visita al museo de la ciencia o el museo de la seda, lugares en los que, con la misma entrada, es posible acceder para el agrado de niños y mayores.

Dadas las 14:00 horas decidimos ir a comer a un restaurante en un alto, cercana al aparcamiento llamado Porta. Lo cierto es que nos sorprendió por su lujo, pues no esperábamos que la variedad de platos fuese tan asequible y económica. Por unos 30 -35 euros es posible comer un menú compuesto de primer plato, segundo plato, postre y vino de muy buena calidad. Nos extrañamos que el vino fuera tan barato para lo buena calidad que era.

Por la tarde visitamos la fortaleza y el castillo de Braganza, a tan sólo 15 o 20 minutos del aparcamiento. Es necesario tener en cuenta que hay que pagar entrada y que el propio castillo cuenta con un museo de armas militares. Hay que estar pendiente del horario, porque sobre las 18:00, aproximadamente, con un coste de 3 euros por persona.

Aunque una de las parejas que iban con nosotros durmió en su furgoneta “camperizada”, el resto nos alojamos en un hotel de 3 estrellas muy asequible y con un desayuno buffet impresionante, el hotel Santa Apolonia, que está a unos 5 minutos del centro en coche y a unos 15-20 minutos andando, dispone de parking privado para los huéspedes, así como minibar.
Al día siguiente, un domingo por la mañana, nos fuimos de excursión a visitar un roble centenario cerca de Braganza, a Río de Onor, a unos 30 minutos desde Braganza por la carretera N218-3 y N308. Desde Río de Onor es posible realizar una ruta senderista, el PR11, ruta circular que transita por el Parque Natural de Montesinho.
La ruta está disponible a través de Wikilock y está debidamente señalizada. Es posible acortarla e ir con los jóvenes hasta el robledal y evitar la vuelta por un tramo de carretera, aunque hay que tener cuidado de la zona encharcada que transcurre cercana a un arroyo, con lo que es recomendable realizara la travesía con el calzado y ropa adecuados para no mojarse o rasparse las piernas con los matorrales.
Nuestro siguiente paso, después de una mañana de paseo fue acudir a un pueblo de la comarca del Aliste, llamado Sejas de Aliste, donde es posible comer por un módico precio y degustar la carne de ternera del menú del día. Es grato encontrar un lugar donde se come bien y donde poder mezclarse con los lugareños del lugar, pues ello da a entender que es el sitio indicado para almorzar.

En nuestra vuelta hacia Valladolid hicimos dos paradas para contemplar el maravilloso paisaje de la zona:
- Nuestra primera parada fue en el embalse de Ricobayo, con su monumental puente de arco y su mirador de Muelas del Pan.
- La Iglesia de San Pedro de la Nave, iglesia visigoda que fue removida piedra a piedra desde su ubicación originaria hasta el municipio de El Campillo, en Zamora. Una auténtica joya arquitectónica para curiosos y amantes de la arquitectura que podrán descubrir la historia de este singular templo y quedarse atónitos ante la belleza de sus capiteles y sus arcos de medio punto.

Al final de la vida, los sitios que nos dejan un bonito recuerdo son siempre lugares sencillos en los que podemos disfrutar de la compañía de los amigos y familiares y en los que descubrimos que no hace falta ir demasiado lejos para desconectar de la rutina y conectar con la naturaleza.
Lo dicho, una propuesta de viaje que es posible realizar con familia y amigos y en las que es posible disfrutar, en un fin de semana, de arte, gastronomía y naturaleza para desconectar de los agobios de la rutina.
¿A quién no le apetece viajar aquí cerca y descubrir las maravillas del país vecino y los arribes del Duero?
Por Julio César Pola Alonso.





Me encanta lo bien relatado y la sencillez del mismo .
Te entran ganas de recorrerlo ya
Me apunto el itinerario
Muchas gracias
Gracias Gloria, por tu comentario en nombre de nuestro concursante y de descubrirmundos.com
Saludos
¡Genial! Invita a ir. ¡Mi voto para este viaje!
Gracias Jesús, por tu comentario en nombre de nuestro concursante y de descubrirmundos.com
Saludos
Que ganas de ir a cruzar fronteras contigo julio
Gracias por compartir
cuando alguien te invita a cruzar una frontera, debes preguntar a dónde, con quién y cuánto tiempo, además de otras cosas cruciales para saber si el destino te abrirá la mente o te conducirá a una estación mejor. ¿Viajamos?
Gracias Geraldine, por tu comentario en nombre de nuestro concursante y de descubrirmundos.com
Saludos